The Common Denominator l El denominador común
SCHOOLS | January 7, 2020
The Common Denominator l El denominador común

Empowering First-Year Teachers to Empower their Students

Though she’s only been teaching at Pilsen Academy for a few months, math teacher Nancy Lazaro has already made at least a year’s worth of special—and often hilarious—memories with her fifth- and sixth-grade students. For Dia de los Muertos, an annual Mexican celebration meant to honor loved ones who have passed away, Ms. Lazaro and her students participated in a long-standing Pilsen Academy tradition: building altars to commemorate the deceased. Her students dedicated their altar to her. 

“I’m a spirit for today,” she remembers jokingly telling confused students and teachers who walked by her classroom. Her students even created a tombstone that they covered with some of her commonly used quotes, such as “do your warm-up!” or “take out a pencil!” 

Celebrating Dia de los Muertos is just one example of Ms. Lazaro’s experience as a teacher being uniquely rooted in Pilsen, a neighborhood with a student population that is almost entirely Latinx. She says her students reflect the vibrant and welcoming nature of Pilsen, which looks and feels like the Gage Park neighborhood that she grew up in. As a Chicago Public Schools (CPS) graduate who attended Fairfield Academy and Westinghouse College Prep, her decision to teach in CPS stemmed from a desire to give back to the same district that propelled her toward college and a successful career. 

Even though she knew she wanted to be a teacher well before she graduated from college, the link between Ms. Lazaro and Pilsen Academy ended up being the district’s Opportunity Schools program. It provides prospective teachers with a personalized hiring process to directly connect them with a school where they can maximize their impact. Once they are hired, each teacher receives a mentor and has access to instructional coaches and other resources to help them flourish throughout their first year at their new school. Ms. Lazaro says that the conversational interview process and the fact that a CPS staff member introduced her to schools based on her goals took some of the pressure of finding her first job off her shoulders. 

“The different schools that they matched me up with, I knew I could see myself working in those neighborhoods because they’re high-need areas,” she said. “When I interviewed at the schools, they told me they would offer me a mentor, and, here at Pilsen Academy, I feel like I have three or four mentors.”

With her mentors supporting her every step of the way, Ms. Lazaro quickly discovered how math education had evolved since the time she was a student in CPS. Something she will always remember from her very first day of teaching was discovering her classroom’s “amazing” whiteboard tables, which allow students to work directly on their tables’ surface and make it easy for her to check student work. She also frequently incorporates technology into her curriculum to engage students and ensure that her lessons are personalized to different learning styles. 

“I always like teaching different strategies, because there’s not just one way that is going to work for all students,” she said. “Some of them need a visual representation; some can use the algebraic way. Others might need to dive deep into a more conceptual understanding.” 

For example, she uses a combination of online lessons and games and fraction manipulatives—concrete objects that can be mixed and matched—to give students a more hands-on experience when she teaches fractions. She also makes sure that every lesson she teaches her students not only foundational math knowledge, but also the real-life skills they need to be successful outside of the classroom. 

“What drew me to math was, in high school, the math teachers that I had focused on more than just the numbers,” she said. “It’s so much more than that when you apply it to the outside world.” 

Helping students grow is Ms. Lazaro’s main goal, and she is committed to helping her students learn to work well with others. One tactic she implements regularly in her classroom is using random seating, telling her students that “in real life, you are going to have to work with different people, and sometimes you don’t have to be best friends with them, but you’ll still have to work with them.” 

She also works hard to empower students and make sure they feel the same support that she felt when she was in school. 

“Before students take a test or a quiz, we do a class chant to pump them up and give them more energy,” she said. “The first couple of times, I led it, and now I have students leading it. Sometimes they are funny, and they are always encouraging.” 

Just like the class chants (which range from “we’re happy it’s Friday!” to “we’re going to get through this quiz!”) empower students, Lazaro feels empowered by her mentors, colleagues, and the support system she has received through the Opportunity Schools program. And it is only just the beginning.


Empoderar a los maestros de 9.° grado para empoderar a sus estudiantes 

La maestra de matemáticas, Nancy Lázaro, solo ha estado enseñando en Pilsen Academy por unos pocos meses. Sin embargo, junto con sus estudiantes de quinto y sexto grado, ya ha creado al menos un año de recuerdos especiales y, muchas veces, graciosísimos. Para el Día de los Muertos, una celebración anual mexicana que tiene el propósito de honrar a los seres queridos que han fallecido, la maestra Lázaro y sus estudiantes participaron en una antigua tradición de la Pilsen Academy: construir altares para conmemorar a los fallecidos. Sus estudiantes le dedicaron su altar. 

“Hoy, soy un espíritu”, recuerda haberle dicho en broma a los estudiantes y los maestros que pasaron por su aula de clase. Sus estudiantes incluso crearon una piedra sepulcral que cubrieron con algunas de sus citas más comunes como: “do your warm-up!” (¡Hagan su actividad inicial!”) o take out a pencil!” (“¡Saquen un lápiz!”). 

Celebrar el Día de los Muertos es solo una de las experiencias que ha tenido como una maestra tan arraigada en Pilsen, un vecindario con una población estudiantil casi totalmente hispana. Dice que sus estudiantes reflejan la naturaleza vibrante y acogedora de Pilsen, que se ve y se siente como el vecindario de Gage Park en el que creció. Como graduada de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS) que asistió a la Fairfield Academy y la Westinghouse College Prep, su decisión de enseñar en CPS surgió del deseo de devolver al mismo distrito que la impulsó hacia la universidad y una carrera exitosa. 

Aunque antes de graduarse de la universidad, ya sabía que quería ser maestra, lo que la conectó con la Pilsen Academy resultó siendo el programa de Opportunity Schools del distrito. Éste provee a los futuros maestros un proceso de contratación personalizado para conectarlos directamente con una escuela donde pueden maximizar su impacto. Una vez que son contratados, a cada maestro se le asigna un mentor y consejeros de instrucción. También reciben otros recursos para ayudarles a prosperar durante su primer año en su nueva escuela. La maestra Lázaro dice que el proceso de la entrevista oral y la introducción en las escuelas le quitó de encima la presión de encontrar su primer trabajo. Un miembro del personal de CPS la introdujo en las escuelas basándose en sus metas.

“En las diferentes escuelas a las que me asignaron, supe que podía verme trabajando en esos vecindarios porque son áreas de alta necesidad”, dijo. “Cuando hice la entrevista en las escuelas, me dijeron que me asignarían un mentor, y aquí en la Pilsen Academy, siento que tengo tres o cuatro mentores”. 

Con el apoyo de sus mentores durante todo el proceso, la maestra Lázaro descubrió rápidamente cómo la educación matemática había evolucionado desde que era una estudiante en CPS. Algo que ella siempre recordará de su primer día como maestra fue descubrir las “increíbles” mesas de pizarrón blanco de su aula, donde los estudiantes pueden trabajar directamente en su superficie. Esto hace que resulte más fácil para ella revisar sus trabajos. También incorpora frecuentemente la tecnología en su currículo para atraer a los estudiantes y garantizar que sus lecciones sean personalizados según los diferentes estilos de aprendizaje. 

“Siempre me gusta enseñar estrategias diferentes, porque no solo existe un método que funcione para todos los estudiantes”, dijo. “Algunos necesitan una representación visual; otros usan la forma algebraica”. Otros necesitan sumergirse profundamente en una comprensión más conceptual”. 

Por ejemplo, para brindar a los estudiantes una experiencia más práctica cuando enseña fracciones, utiliza una combinación de lecciones y juegos en línea, y manipulativos de fracciones que son objetos concretos que se pueden mezclar y emparejar. También se asegura de que, en cada lección, los estudiantes aprendan no solo conocimientos básicos de matemáticas, sino también las habilidades prácticas necesarias para tener éxito fuera del aula.

“Lo que me atrajo a las matemáticas fue que, en la secundaria, mis maestros de matemáticas se enfocaban más allá de los números”, dijo. “Es mucho más que eso cuando los aplicas en la vida real”. 

Ayudar a los estudiantes a crecer es el objetivo principal de la maestra Lázaro, por lo tanto, está comprometida a enseñarles a trabajar mejor con otros. Una táctica que implementa regularmente en su aula es usar asientos al alzar, diciéndoles que “en la vida real, tendrán que trabajar con diferentes personas, y a veces no tienen que ser su mejor amigo, pero aún así tendrán que trabajar con ellos”. 

También se esfuerza por empoderar a los estudiantes y por asegurarse de que sientan el mismo apoyo que sintió en la escuela. 

“Antes de que los estudiantes tomen un examen o una prueba, hacemos un canto de clase para animarlos y darles más energía”, dijo. “Las primeras veces, lo dirigí, y ahora tengo estudiantes que lo hacen”. Los cantos a veces dan risa pero siempre inspiran”. 

Algunos mensajes de estos cantos incluyen “estamos contentos de que sea viernes” o “vamos a pasar este examen”. Así como estos cantos que empoderan a los estudiantes, la maestra Lázaro también se siente empoderada por sus mentores, colegas y el sistema de apoyo que ha recibido a través del programa de Opportunity Schools. Pero esto es solamente el comienzo.