Growing Together l Creciendo juntas
STUDENTS | January 29, 2020
Growing Together l Creciendo juntas

One North Side Elementary School’s Important Role in Strengthening a Sisterhood

Natalyah A., a student at Thomas J. Waters Elementary School in Chicago’s Ravenswood Gardens community, says her parents deliberately gave her a similarly-sounding name as her sisters Lhea, Azyzah, and Milah. Though the distinctive “H” in their names will always unite them, they have something else in common—each sister is a member of the Waters school community. 

Lhea, the eldest, has already graduated and is currently in high school. Azyzah is halfway through eighth grade, just months from graduation. Natalyah is very busy in sixth grade and still has a few years left. And kindergarten student Milah’s time at Waters is just beginning. While they are all in separate grades, the sisters believe that coming to school together every day has been an irreplaceable comfort that has made their experiences in elementary school great. 

“My favorite part about coming to Waters every day is remembering the memories that I’ve had here,” said Natalyah. “Being with my friends and my sisters here, it’s really nice to see them in the hallways and also see teachers that I’ve had in previous years.” 

Because of an encouraging school culture built on positive relationships between teachers and students, the sisters have also been able to bond over their memories of their favorite teachers. Azyzah says her teachers have always been fun and are excited to be in the classroom, which has debunked the stereotype of the strict teacher that she often saw in movies. She likes being able to offer “tips and tricks” for her younger sisters, who are now being taught by many of the same teachers she had when she was their age. 

Waters also cultivates an open, positive school culture through programs that allow students from different grades to interact with each other. For example, each sister has a special memory of Waters’ Reading Buddies program, where older students read to kindergarten students. Natalyah credits the program with helping her develop confidence, and this year, Azyzah’s class is reading to Milah’s class, which gives the sisters an opportunity to spend time together during the school day.

Left to Right: Waters Elementary Students and Sisters Milah, Natalyah, and Azyzah A.

Natalyah and Azyzah say that even though their sister Milah is only in kindergarten, she is already extremely loyal to and protective of them. In return, they take a lot of pride in helping her with her fundamental academic skills. 

“It’s definitely fun having Milah in kindergarten, with her writing backwards and still learning her letters and words,” said Azyzah. “It brings me back to when I was learning to read and write.” 

Beyond schoolwork, the sisters are also extremely supportive of each other outside of the classroom. Every Monday, after she finishes choir rehearsal, Natalyah heads to the gymnasium to watch Azyzah wrap up her basketball practice. When Azyzah isn’t busy with Yearbook Club, she and Natalyah run cross country together, and they’re both already showing Milah how to dribble a basketball. While they acknowledge that it can be hard sometimes to fit everything in, each sister is thankful for the well-rounded educational experiences they’ve been able to share together. These experiences are exactly what has kept their family at Waters for so many years. 

“I really like how Waters has a bunch of different activities—gym, drama, art, music,” said Natalyah. “In choir, I get to sing on stage multiple times a year and am learning 15 songs.” 

Graduation is coming up, and Azyzah already has a feeling that going to school next year without her sisters will be an extremely tough adjustment. However, she is looking forward to continuing to play basketball in high school. Plus, she might even go from being the oldest sister at school to the youngest, since she’s thinking about attending the same high school as her sister Lhea. Regardless, she knows her time at Waters has prepared her well for the next step. 

Even though elementary school doesn’t last forever, sisterhood does. Just like Lhea, Azyzah, Natalyah, and Milah will always be family, they will also always be a special part of the Waters school community.


El importante rol que una primaria del norte desempeña en el fortalecimiento de una hermandad 

Natalyah A., estudiante de la escuela Waters en la comunidad de Ravenswood Gardens de Chicago, dice que sus padres le dieron deliberadamente un nombre que suena parecido al de sus hermanas: Lhea, Azyzah y Milah. Aunque la “h” distintiva de sus nombres siempre las unirá, tienen algo más en común: todas son miembros de la comunidad escolar de Waters. 

Lhea, la mayor, ya se graduó, y actualmente cursa la secundaria. Azyzah está a la mitad del octavo grado, a pocos meses de graduarse. Natalyah está muy ocupada en sexto grado, y todavía le quedan algunos años. Y Milah, estudiante de kínder, apenas está empezando sus estudios en la escuela. Aunque todas están en diferentes grados, las hermanas consideran que el asistir a la escuela juntas todos los días ha sido un gran consuelo, y les han permitido tener experiencias extraordinarias en la primaria. 

“Mi parte favorita de venir a la escuela todos los días es recordar los momentos que he tenido aquí”, dijo Natalyah. “Es muy agradable ver a mis amigos, hermanas, y antiguos maestros en los pasillos”. 

Debido a una cultura escolar alentadora basada en las relaciones positivas entre los maestros y los estudiantes, ellas también han podido acercarse aún más gracias a los recuerdos de sus maestros favoritos. Azyzah dice que sus maestros son divertidos, y se emocionan por estar en el aula, lo que desacredita el estereotipo de que los maestros son estrictos, un imagen que veía frecuentemente en las películas. Le encanta ofrecer consejos a sus hermanas menores, que ahora son estudiantes de los mismos maestros que tuvo cuando tenía la misma edad. La escuela también promueve una cultura escolar abierta y positiva por medio de programas que permiten a los estudiantes de diferentes grados interactuar entre sí. Por ejemplo, cada hermana tiene un recuerdo especial del programa Reading Buddies, en el que los estudiantes mayores les leen a los niños de kínder. Natalyah reconoce que el programa le ha ayudado a desarrollar la confianza en sí mismo. Y este año, la clase de Azyzah le leerá a la de Milah, lo que les dará a las hermanas la oportunidad de pasar tiempo juntas durante la jornada escolar. 

Aunque su hermana Milah apenas cursa el kínder, ya les es muy leal a sus hermanas Natalyah y Azyzah, y también las protege mucho. A cambio, ellas se enorgullecen de ayudarla con sus habilidades académicas fundamentales. 

“Es muy divertido que Milah curse el kínder, donde escribe al revés, y apenas está aprendiendo las letras y las palabras”, dijo Azyzah. “Me recuerda cuando aprendía a leer y a escribir”. 

Más allá de las tareas escolares, las hermanas también se apoyan mutuamente fuera del aula. Todos los lunes, después de terminar de ensayar para el coro, Natalyah se dirige al gimnasio para ver a Azyzah terminar su práctica de baloncesto. Cuando Azyzah no está ocupada con el club de anuario, participa en una carrera de larga distancia con Natalyah, y ambas le enseñan a Milah a cómo driblar un balón de baloncesto. Aunque reconocen que a veces puede ser difícil encontrar tiempo para todo, las hermanas están agradecidas por las experiencias educativas integrales que han podido compartir juntas. Estas experiencias son exactamente la razón por la que su familia se ha quedado en la escuela por tantos años. 

“Me gusta mucho que la escuela cuente con un montón de actividades diferentes: gimnasia, teatro, arte, música”, dijo Natalyah. “En el coro, a parte de poder cantar en el escenario varias veces al año, también aprendo 15 canciones”. 

Se acerca la graduación de Azyzah, y ya siente que será difícil acostumbrarse a no ir a la escuela sin sus hermanas el próximo año. Sin embargo, desea seguir jugando al baloncesto en la secundaria. Además, en la escuela es posible que pase de ser la hermana mayor a ser la menor, ya que está considerando asistir a la misma escuela secundaria que su hermana Lhea. De todos modos, sabe que la escuela la ha preparado bien para el siguiente paso. 

Aunque la primaria no dura para siempre, la hermandad sí. Lhea, Azyzah, Natalyah y Milah siempre serán una familia, como también una parte especial de esta comunidad escolar.