Staying in Place | Permaneciendo en su lugar
SCHOOLS | February 6, 2020
Staying in Place | Permaneciendo en su lugar

Why One Teacher Has Remained Committed to Serving Chicago’s North Lawndale Community

Basketball. Baseball. Football. Track. Swimming. Michael Bryant lists off his favorite childhood activities one after the other with ease. Being outside is what he fondly remembers about growing up on a block with “a zillion children” in North Lawndale on Chicago’s West Side. After moving to the neighborhood from Arkansas when he was a toddler, Mr. Bryant attended district schools and maintained a close connection with his community through everything from high school dances to playing sports in Douglas Park. Now, he works as a middle school math and science teacher at Lawndale Community Academy—just a few blocks from where he grew up. 

Mr. Bryant was a very different person when he started working for CPS over 20 years ago. He started off working in the lunchroom, without any idea that he wanted to be a teacher or go back to school to earn a college degree. As he took on more responsibility, each new job brought him new opportunities to give back to North Lawndale students. When he worked as an after-school coordinator, he took students, many of whom had never left the West Side, on weekly trips to explore different parts of Chicago. When he was a teacher aide, he shared his love of history and research with students while teaching computer classes. He even enrolled in college, although his original plan was to focus on computer science. 

“I was sitting in one of my math classes one day—I remember the weather was really nice—and four of my classmates walked out of the class after just a few minutes,” he said. “The professor didn’t say anything, but I was thinking: ‘If that was me, I would have told them to sit back down. This is your education.’ The very next day, I went and changed my major to education.” 

Even before he became a teacher, Mr. Bryant continuously honored his deep love of African American history and culture. His son is named after Malcolm X, one of his personal heroes. He loves to barbecue and makes a “mean” pot of spaghetti. In many ways, his personal history greatly influenced him as a teacher in the same community in which he grew up. 

“If you don’t know where you came from, how are you going to know where you are going?” he said. “As an educator on the West Side, African American history, and history—period—is very important, especially because students aren’t often exposed to a lot of history.”

Mr. Bryant has taught almost every subject at Lawndale, but, regardless of what he’s teaching, he always finds a way to infuse his lessons with both history and current events to get students thinking about real-world issues outside of the classroom. He encourages classroom discussions that allow students to think critically and develop well-informed opinions. This year, Mr. Bryant’s students have talked about everything from the colonization of Africa to a student in Texas who was suspended from school because of his dreadlocks. 

Beyond regular classroom discussions, some of Mr. Bryant’s favorite moments happen when students have the opportunity to explore African American history in an atypical setting. This school year, he took his students to see the film Harriet to expose them to the historical story of Harriet Tubman. In past years, he’s traveled as far as Washington, D.C. and Atlanta with students to visit everything from The King Center to the Frederick Douglass National Historic Site.

“It’s my belief that if my students know more about the struggle—in the past and in the present—they’ll take education seriously,” he said.

Mr. Bryant’s ultimate desire to have his students understand the value in education directly connects to his main goals for them: go to college, stay in college, and graduate from college. He says the hardest part is staying in college, which is why he constantly reminds them of the importance of studying, persevering, and finding a balance between work and play. 

“I tell my students all the time: ‘As long as you’re trying to do better, someone is going to reach and give you a helping hand,’” he said. “When they’re doing their classwork, I push them to not give up, but to look at the problem a different way or to ask their peers for some help.” 

And for students at Lawndale Community Academy, Mr. Bryant is more than just their teacher. He is their helping hand. 


Por qué un maestro continúa comprometido a servir a la comunidad de North Lawndale en Chicago

 

Baloncesto. Béisbol. Fútbol. Atletismo. Natación. Michael Bryant enumera con facilidad, una tras otra, sus actividades de la infancia favoritas. Estar al aire libre es lo que recuerda con cariño de haber crecido en una cuadra con “un montón de niños” en la vecindad North Lawndale en el oeste de Chicago. Después de mudarse al vecindario desde Arkansas cuando era un bebé, Bryant asistió a las escuelas del distrito y mantuvo una conexión cercana con su comunidad asistiendo a los bailes de secundaria y practicando deportes en el Parque Douglas. Ahora trabaja como maestro de matemáticas y ciencias en la escuela Lawndale, a pocas cuadras de donde creció. 

Bryant era una persona muy diferente cuando empezó a trabajar para CPS hace más de 20 años. Su primer trabajo fue en la cafetería, pero no tenía idea de que quería ser maestro o continuar sus estudios para obtener un título universitario. A medida que asumía más responsabilidades, cada nuevo trabajo le daba nuevas oportunidades para aportar algo a los estudiantes de la escuela Lawndale. Cuando trabajaba como coordinador de actividades extracurriculares, llevaba a los estudiantes, muchos de los cuales nunca habían salido del oeste, a excursiones semanales para que exploraran diferentes partes de Chicago. Cuando era auxiliar de maestro, compartía su amor por la historia y la investigación con los estudiantes mientras impartía clases de informática. Incluso se matriculó en la universidad, aunque su plan original era centrarse en la informática. 

“Un día asistí a una de mis clases de matemáticasrecuerdo que el clima estaba agradabley cuatro de mis compañeros salieron de la clase después de unos pocos minutos”, dijo. “El profesor no dijo nada, pero yo pensé: Si fuera el maestro, les habría dicho que se regresaran a sus asientos. Esta es su educación. Al día siguiente, cambié mi especialidad a la educación”. 

Incluso antes de convertirse en maestro, Bryant honró continuamente su profundo amor por la historia y la cultura afroamericana. Su hijo lleva el nombre de Malcolm X, uno de sus héroes personales. Le encanta hacer barbacoas y hace una “deliciosa” olla de espaguetis. En muchos sentidos, su historia personal le influyó mucho como maestro en la misma comunidad en la que creció. 

“Si no sabes de dónde vienes, ¿cómo sabrás a dónde irás?”, dijo. “Como un educador en el oeste, la historia afroamericana y la historiapuntoes muy importante, especialmente porque los estudiantes no suelen estar expuestos a mucha historia”.

Bryant ha enseñado casi todas las materias en la escuela Lawndale, pero, independientemente de lo que esté enseñando, siempre encuentra la manera de incorporar a sus lecciones tanto la historia como los eventos actuales a fin de motivar a los estudiantes a pensar en temas prácticos fuera del aula. Alienta las discusiones en el aula que permiten a los estudiantes pensar críticamente y desarrollar opiniones bien informadas. Este año, los estudiantes de Bryant han hablado de todo, desde la colonización de África hasta la suspensión escolar de un estudiante de Texas debido a sus rastas. 

Más allá de las discusiones regulares en el aula, uno de los momentos favoritos de Bryant es cuando los estudiantes tienen la oportunidad de explorar la historia afroamericana en un escenario poco común. Este año escolar, llevó a sus estudiantes a ver la película Harriet para exponerles la historia de Harriet Tubman. En los últimos años, ha viajado hasta Washington, D.C. y Atlanta con los estudiantes para visitar lugares como el Centro del Dr. Martin Luther King, Jr. y el Sitio Histórico Nacional de Frederick Douglass.

“Creo que si mis estudiantes conocen más sobre la luchaen el pasado y en el presentese tomarían la educación en serio”, dijo.

El mayor deseo de Bryant de que sus estudiantes entiendan el valor de la educación está directamente relacionado con sus principales objetivos para ellos: ir a la universidad, permanecer en la universidad y graduarse de la misma. Dice que la parte más difícil es quedarse en la universidad, por lo que les recuerda constantemente la importancia de estudiar, perseverar y encontrar un equilibrio entre el trabajo y el juego. 

“Les digo a mis estudiantes todo el tiempo: ‘Mientras intentes mejorar, alguien te dará una mano’, dijo. “Cuando hacen su trabajo en clase, no solo los motivo a no darse por vencidos, sino también a analizar el problema de una manera diferente, o a pedirles ayuda a sus compañeros”. 

Y para los estudiantes de la escuela Lawndale, Bryant es más que su maestro. Es también su mano amiga.